¿quién entrena a los entrenadores? Por Trifón Poch

Mentor, personaje de la Odisea. Fue el fiel amigo de Ulises, que quedó encomendado de los intereses del héroe en Itaca y de la educación de su hijo Telémaco, cuando el héroe partió para la Guerra de Troya. Mentor tuvo que ejercer de padre, maestro, modelo, consejero asequible y fiable, inspirador y estimulador de retos de modo que Telémaco se convirtiera en un rey sabio, bueno y prudente. El nombre de este personaje ha pasado a la lengua común como sustantivo: consejero sabio y experimentado o preceptor. Parece que la cosa viene de lejos aunque la modernidad y el mundo de la empresa actual nos están «descubriendo» en los últimos años los conceptos de «coaching» y también el de «mentoring«. El mentoring lo definen como: «un proceso de aprendizaje personal por el que una persona asume la propiedad y la responsabilidad de su propio desarrollo personal y profesional. Para ello, se establece una relación personalizada dirigida por el mentorizado a través de la cual su mentor invierte su tiempo, comparte su conocimiento y dedica su esfuerzo para que el mentorizado disponga de nuevas perspectivas, enriquezca su forma de pensar y desarrolle todo su potencial como persona y como profesional». No sé que diría Homero de todos estos palabros allá por el siglo VIII a.d.c.

La ACB y su departamento de Arbitraje han puesto en marcha recientemente el programa de Tutores Arbitrales, una nueva iniciativa encaminada a potenciar la adaptación de los árbitros más jóvenes de la competición y el crecimiento y la mejoría técnica del resto. Xavier Amorós, Juan Carlos Arteaga, Daniel Hierrezuelo, José Antonio Martín Bertrán y Juan Carlos Mitjana son los cinco tutores elegidos. Me parece un programa muy interesante y, sin ninguna duda, la experiencia de estos cinco «consejeros sabios y experimentados» será una ayuda inestimable para los ahora empiezan a vivir la tensión de la competición ACB.

Los entrenadores que trabajan en categorías de formación son habitualmente chicos jóvenes que empiezan, jugadores que se ganan un dinerillo entrenando a niños o entrenadores con unos años de experiencia que «imitan» demasiado los comportamientos de los profesionales. Es difícil para ellos conocer el camino sin nadie que les «eche un cable». Es complicado exigirles responsabilidades por sus errores, por no saber cómo enfocar su trabajo diario o cómo tratar a los niños o por tener cómo objetivo prioritario ser campeón provincial. Pero en muchos casos, en los colegios o en los clubes existe la figura del coordinador de cantera. El coordinador o director deportivo es el que debería aconsejar, orientar, estimular, exigir a los entrenadores, ver los entrenamientos y hablar, ver los partidos y comentar, ofrecer herramientas, soluciones, … Todo lo que puede aportar es fundamental, tiene una gran responsabilidad y no sé si en ocasiones se es consciente de ésto. Tampoco creo que se valore suficientemente el trabajo que puede desarrollar y lo que puede significar para la formación de los entrenadores y, por lo tanto, en la mejora de la calidad de desarrollo que ofrecemos a los niños. Hay que ampliar y diversificar las posibilidades de trabajo  digno para muchos entrenadores que tienen capacidad para hacer algo más que dirigir partidos. ¿Por qué no se abre un espacio para que buenos entrenadores «bajen a hacer de mentores», para que aporten toda su experiencia y sus conocientos a los que están formando de manera directa a los niños?

3 comentarios

  1. Rafa dice:

    Hola Trifón,
    Los últimos artículos en los que hablas de baloncesto de formación me parecen un acierto, felicidades. En este artículo en concreto, creo que en la mayoria de clubs es muy complicado que exista esa figura porque normalmente los que pueden hacer esta labor por experiencia y conocimientos son entrenadores que pasan de los 30… esta gente tiene que subsistir y con lo que pagan por hacer este trabajo (en mi caso 100 euros) es complicado que le puedas dedicar todo el tiempo que querrias porque te tienes que ganar la vida (es mi caso). El problema del baloncesto de base es que no se le da la importancia que deberia tener (no deja de ser un vehiculo de formación buenisimo) y hay muy pocos recursos. Tu conoces un poco el sistema americano, creo que allí los entrenadores de formación son autenticos profesionales, no?. En fin Trifón no se si en Granada disponeis de estos recursos pero si disponeis no dudeis en usarlos porque os asegurareis un gran futuro. Un abrazo

  2. admin dice:

    Contestando a Rafa.
    Cuando me refiero a que no se valora la aportación de los coordinadores quiero decir que a su trabajo no se le da el valor que tiene. Es una cuestión de creer o no que con alguien cualificado de verdad en ese puesto los resultados de la formación integral de los chicos van a ser mucho mejores. Por supuesto también es una cuestión económica y de recursos. Hay que pagar como se merecen a buenos entrenadores en esos puestos porque es una inversión que sin ninguna duda reportará buenos beneficios para todos.

  3. Pako Lopez Sanchez dice:

    Hola Trifón, supongo que Homero, como sabio que fue, pensaría que aparte de las perentorias necesidades del ser humano ($) lo que más satisface el alma es ver tu aportación, por pequeña que sea, en la moral y ética del prójimo. En estas categorías llamadas de formación, como dice Rafa, somos muchos, de más de 40 años, los que tomamos esas responsabilidades, muchos que no cobramos nada, muchos que sólo con ver como «calan» esos sentimientos en las niñas, nos sentimos importantes, que nos olvidamos de no tener un coordinador de cantera,¡con lo útil que resultaría! que entrenamos en pistas exteriores, con mucho frio, pocos medios, en fin, quiero pensar que Homero se sentiría orgulloso de que alguna vez hubiese entrenado a sus hijos.
    PD: Aquí en Granada, es un tema de recursos y falta de estructura en los clubs, sin nombrar a la FGrB que tiene una competición de risa (4 equipos federados en Alevin Femenino).
    Ah! Enhorabuena, lo que estás consiguiendo con el CB-Gr es de agradecer, he soñado que aquí, llegarás a lo más alto y nos merecíamos un entrenador así: simplemente normal.
    Un millón de Gracias.

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