más ritmo, ¿más precisión?. dos estilos que confluyen en las finales. Por Borja González

Se acerca la final de la ACB, y ya ha comenzado  la de la NBA. Puede ser un buen momento para comparar las dos ligas (hace 15 años sería utópico, ahora no tanto) y sacar conclusiones de ambos estilos. Los que no seguimos normalmente la liga americana hacemos “un esfuerzo” por ver la final, más si cabe si la juega Pau Gasol.
Sacando los datos de la temporada regular en la NBA (no nos guiemos por la final, metamos a todos en el ajo) y extrapolándolos a partidos de 40 minutos podemos comparar ambas ligas a nivel estadístico.
En la NBA se juega  con más ritmo, mas posesiones. Es fácil de entender porque los equipos anotan de media  7 puntos más (83 por 76) y sin embargo tienen peores porcentajes de tiro de 2, de 3 y libres.  Podríamos esgrimir que las defensas son mejores, más agresivas, pero se derrumba esa teoría cuando comprobamos que se pierden menos balones (11 por 14). Así que mas ritmo, pero ¿más precisión?
Entonces, ¿qué ocurre?. Voy a intentar que no se me vea mucho el plumero. Ocurre que en la NBA cada balón no es tan valioso como en nuestro baloncesto, no se trabaja tanto para encontrar una situación de tiro adecuada, y la toma de decisiones en ataque se basa más en el nombre del jugador que posee el balón (y la licencia que tenga para jugársela) que en la lectura de juego. Hay más minutos, más tiros por minuto, más rebotes, por eso, esas estadísticas individuales tan impactantes.
En la ACB, la colectividad tiene mayor peso, tanto en ataque como en defensa, y aunque es verdad que el nivel físico ha mejorado, los jugadores tienen menos  fuerza que en la liga Americana. El estudio del contrario es más exhaustivo, y obliga a los jugadores a estar en constante evolución, abundando menos los especialistas.
Dicho esto, es momento de disfrutar de ambos estilos y de ver cómo, en la final de la ACB veremos un nivel físico de NBA,  y al contrario, en la serie final de Lakers y Celtics, cada posesión tiene su valor, y el estudio del equipo rival, más peso que en temporada regular, precisamente como ocurre en Europa.

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