Categoría: SCOUTING

Energy Drink. Por Jordi Puig

En los últimos años, paralelamente a la proliferación de bebidas energéticas, cada vez se han oído más voces de entrenadores esgrimiendo que la auténtica clave para conseguir éxito es ser capaz de jugar con ritmo, con corazón, con agresividad, con actitud, con testiculina según algunos a los que les gusta ser más gráficos,…, en definitiva imprimir una gran dosis de energía en cada acción del juego.

En las ligas más competidas como la ACB esta receta se hace imprescindible, no ya para ganar el partido, sino para poder competir con opciones ante cualquier rival. Cada temporada vemos equipos que son capaces de jugar con esta motivación y esta mentalidad en la inmensa mayoría de los partidos que disputan (¡qué difícil es conseguirlo!), mientras otros pasan períodos largos de tiempo donde no tienen el feeling necesario para jugar como conjunto con la máxima ambición. Otros equipos sólo consiguen la exigencia que te da el sentir que tienes la necesidad de ganar en partidos puntuales; habitualmente en los partidos que juegan al amparo de su afición. Estos equipos cuando juegan como visitantes demuestran que su necesidad de ganar es menor y los mismos jugadores parecen una sombra de sí mismos. Especialmente aquellos que no van excesivamente sobrados de talento, cuando son capaces de jugar con gran actitud y concentración sacan a relucir sus virtudes mientras que cuando no lo hacen sólo enseñan sus defectos.

La mejor manera de coger el hábito de competir siempre al cien por cien es la exigencia que te da el hecho de jugar cada semana competiciones tan fuertes como la liga ACB o la Euroliga. En la recientemente finalizada copa ULEB se ha podido comprobar como los equipos rusos plagados de jugadores con gran talento físico y técnico, y con contratos millonarios, no han sido capaces en algunos casos ni tan siquiera de competir contra los mejores equipos españoles de esta competición. (Cabe destacar en este sentido al Joventut que hace de esta energía su modus vivendi). Estos equipos no han tenido, de manera continuada a lo largo de todo el año, partidos con exigencia máxima y, cuando ha llegado el momento, aunque en muchos casos han querido, siempre han jugado a una velocidad inferior que el rival. Leer más