baby coach siglo XXI. Por Trifón Poch

Hace ya bastantes años se produjo una irrupción de entrenadores jóvenes en la ACB a los que se llegó a llamar los "baby coach", en ocasiones recibidos con no muy buen rollito. Eran los tiempos de José Antonio Figueroa, Moncho Monsalve, Mario Pesquera, Lolo Sainz, Jesús Codina, Paco Garrido, Jaume Ventura, Iñaki Iriarte, Miguel Angel Martin, algunos más, y, sin querer llamarles viejos pero es que ya estaban por ahí, Aito y Manel Comas. Nombres ilustres, pioneros en tiempos en los que el entrenador tenía que hacerlo casi todo, sin los medios de que disponemos ahora, pasión por el baloncesto en estado puro. De repente apareció con mucha fuerza un grupo numeroso de entrenadores muy jóvenes, la mayoría con edad de ser aún jugadores jóvenes, que demostraron desde el primer momento una gran capacidad para entrenar al máximo nivel. Eran entrenadores formados entrenando. Pedro Martinez, Eduard Torres, Andreu Casadevall, Alfred Julbe, Salva Maldonado, Chuchi Carrera, Pepu Hernandez, … La gran mayoría de esos entrenadores siguen en activo.

Por caminos distintos y en casi todos los casos con un prejuicio de duda han llegado a la ACB Xavi Pascual, Sito Alonso, Luis Guil y Jaume Ponsarnau, ayudados por el efecto combinado Pepu Hernandez-Joan Plaza. Para ninguno de los cuatro eran fáciles las circunstancias en las que daban sus primeros pasos: por la exigencia de un club como el Barcelona y sustituir a un entrenador de la trayectoria y peronalidad de Ivanovic, por llegar en un año post-todo el mundo y con la ciudad acostumbrada al éxito de las últimas temporadas en Badalona, por las carencias y la obligatoria necesidad de tener que inventar en equipos como Fuenlabrada y Manresa. Todos con fecha de caducidad. Sin embargo, los cuatro han demostrado que son jóvenes aunque sobradamente preparados. Barcelona circula a una velocidad de crucero considerable, dando una imagen extraordinaria en la Euroliga y con jugadores recuperados para la causa, Badalona mantiene personalidad en el juego y competitividad máxima en un año lleno de problemas y con la dificultad de tener que alternar ACB y Euroliga, Fuenlabrada sorprende con sus "robos del draft" y consigue un buen número de victorias, y Manresa acaba octavo la primera vuelta el año equivocado, sacando petróleo de jugadores que en otros equipos sólo tendrían un papel marginal.

Respeto máximo para los entrenadores que llevan una trayectoria dilatada en la máxima competición y también para los que acaban de llegar, no por jóvenes menos capaces. En buena hora.

Un comentario

  1. carola dice:

    Respeto es la palabra clave de tu comentario en una sociedad en que prima la antiguedad a la capacidad. Desgraciadamente en el baloncesto se tira de pre-JUICIOS. Son distintos los estamentos que por llevar muchos años vinculados a la cuestión se creen con unos derechos adquiridos. Los recien llegados necesitan en su primera temporada una pizca de suerte, si no las directivas pierden la confianza enseguida. Además en el parquet no solo compiten con el equipo del otro banquillo, tambien intentan no dejarse pisar por los hombres de gris. Afortunadamente, algunos veteranos del banquillo los valoran por lo que hacen, no por la edad que tienen o el tiempo que llevan ahí.

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