blake griffin, impacto súbito. Por Trifón Poch

Blake Griffin, número 1 del Draft de 2009, debutó ayer en las pista de UNLV. El estreno convocó a muchísimo público y la verdad es que nadie podrá decir que haya acabado decepcionado, como así ha sido en la primera aparición estelar de otras muchas elecciones altas en los últimos años. Frente al criterio del “Potencial”, por el que los equipos eligen a sus futuras estrellas teniendo en cuenta lo que suponen que serán capaces de hacer en la liga dentro de varios años, Griffin va a suponer un impacto inmediato en la NBA. Después de sólo dos temporadas en la universidad y de promediar 22’7 puntos y 14’4 rebotes en 08/09, en los cinco primeros minutos de su primer partido, derbi contra sus vecinos campeones de Los Angeles, ya dejó señales inequívocas de lo que es capaz de hacer: todo.

Lo primero que destaca es que tiene un físico extraordinario: es grande, aunque proporcionado y móvil, muy fuerte, musculado sin estar pasado, muy buenas piernas, proporcionado.

Sus posibilidades en el juego de ataque y defensa parecen ilimitadas: tapones, rebotes, defensa de 1 contra 1 interior, tiro exterior, juego de poste bajo, contraataque conduciendo el balón por el centro, pase.

Hizo en cada momento lo que toca hacer, tanto a nivel de gestos técnicos como de decisiones tácticas. Demostró una madurez insospechada, teniendo en cuenta que estamos hablando de un chico de sólo 20 años. Al verle ayer, parecía que en medio de un grupo de jóvenes prometedores habían dejado jugar a una estrella veterana de la NBA para que les enseñara cómo son las cosas en la liga.

Como dato curioso cabe destacar que su hermano menor  Taylor también ha sido seleccionado en el Draft de este año en el número 48. Han compartido vestuario en Oklahoma. Sin ninguna duda, papá y mamá estarán orgullosos.

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