final four 2010. catenaccio. Por Jordi Puig

Parece claro después de presenciar las dos semifinales que la auténtica clave para ganar la Euroleague puede ser el saber jugar, el saber competir, el saber sumar a pesar de tener malas sensaciones ofensivas. Tanto Barça como Olympiacos han conseguido clasificarse para la final a pesar de no ser capaces de encontrar ninguna fluidez en su juego de manera continuada, con porcentajes de tiro de tres puntos muy pobres y en muchos momentos además con problemas para controlar el rebote en su propio aro. CSKA ha intentado jugar ataques largos, cargar el rebote ofensivo para que los azulgrana no consiguieran nunca jugar con un ritmo alto de juego, atacar al Barça mediante aclarados para Siskaukas tanto de cara como de espaldas y buscando a Langdon saliendo de bloqueos cuando era defendido por Navarro.

Partizan ha hecho daño en muchos momentos a Olympiacos defensivamente con los centímetros de Vranes y Maric y ofensivamente con la velocidad de McCalebb, con las finalizaciones de Maric, algunos triples puntuales después de buenos bloqueos para el tirador  Kecman y diferentes aclarados en el poste bajo para Vesely. Tan sólo han conseguido anotar seis jugadores de CSKA, seis jugadores de Olympiacos y siete jugadores de Partizan (¡estos dos últimos equipos jugando una prórroga!). Un bagaje pobre para plantillas con tanto talento.

De cara a la final del domingo apunto dos situaciones que pueden resultar clave. La defensa a Schortsanitis será uno de los quebraderos de cabeza que el Barça deberá solucionar. Creo que el punto más débil de los azulgranas es no disponer de ningún jugador con suficiente peso para forzarle a recibir un poco más lejos. CSKA no dispone de ningún jugador de estas características y los pívots del Barça han sufrido muy poco en defensa y en estos momentos en los que cuesta anotar, tener una referencia tan clara cerca de canasta te puede dar más de una canasta fácil. La circulación de balón de los griegos es muy lenta, con muchos jugadores que retienen el balón pero todos con un gran talento para jugar uno contra uno. En estas situaciones, (a pesar de que el Barça ahí sí dispone de buenas soluciones defensivas), otro especialista en conseguir anotar canastas fáciles es Papaloukas con sus penetraciones o sus tiros cortos después de bloqueo directo. Si el Barça consigue no sufrir en estas situaciones creo que las posibles rachas de Teodosic o la incidencia en el juego de Childress o Kleiza pueden ser menos dañinas para sus intereses.

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