frío, frío. Por Trifón Poch.

Se quejaba Neven Spahija, en la previa de la última jornada que su equipo disputó en Sevilla, del frío que hacía en el pabellón. No le parecían las mejores condiciones para disputar un partido ACB y argumentaba además que estaba realmente preocupado porque el riesgo de lesión con esas temperaturas es mucho mayor. Estoy totalmente de acuerdo con él. Sólo había que ver a los jugadores de banquillo tapándose con lo que podían e intentando mantener las manos calientes o el 4-4 del marcador casi con 5 minutos disputados, con numerosos errores no forzados cometidos por ambos equipos, tanto en el pase como en acciones de tiro aparentemente fáciles. Se puede tertuliar lo que se quiera y convertir las palabras del técnico valenciano en una ocurrencia, pero lo cierto es que una de las condiciones fundamentales para la práctica del baloncesto es la temperatura ambiental del pabellón. 

Primero, por el confort de los que pagan por ver el evento. Cabría preguntarse en qué espectáculo ofrecido en un recinto cerrado por el que se deba pagar una entrada los espectadores tienen que pasar frío en invierno o sudar la gota gorda en verano. Nadie va al teatro o a un concierto y ocupa su butaca sin quitarse el abrigo ni la bufanda.

Segundo, porque hay muchos aspectos que todo el mundo asume como evidentes, como la calidad del parquet, el tipo de canastas, los aros basculantes ( que en la NBA ya basculan también lateralmente), como la piel del balón (para mejorar su agarre) o la iluminación de la pista, por no hablar del «silbato inteligente» y del «instant replay», que quedan fuera de lugar si a la hora del partido los jugadores están helados. El deporte de alta competición ha evolucionado de la mano de constantes progresos ofrecidos por la tecnología, que son imprescindibles para entender la mejora de records, de las marcas y del espectáculo en general. Mientras en la Fórmula 1 se estudia en laboratorios químicos la composición de los neumáticos o se discute el color adecuado de una pista de tenis de tierra o se selecciona la posibilidad de jugar en altura o a nivel del mar una eliminatoria de la Copa Davis, mientras el diseño de los palos de golf hace mejorar unos metros el alcance del drive o se ocultan como el mayor de los secretos las innovaciones en la quilla o el mástil de un candidato a disputar la America’s Cup de vela, mientras unos nuevos bañadores permiten a los nadadores batir records y generar un debate internacional, aquí tenemos al fisio de un equipo ACB distribuyendo bolsas de agua caliente a los jugadores en el descanso de un partido para que se calienten las manos en el vestuario mientras habla el entrenador. ¿No queda un poco tercermundista?

Tercero, aunque sólo sea porque en los Estatutos y normas reguladoras de las competiciones de la ACB, en el capitulo 4 correspondiente a Instalaciones, en el artículo 74 dice:

«La temperatura de la cancha no podrá ser inferior a 16 grados centígrados ni superior a los 25 grados centígrados y deberá ser lo más uniforme posible. Se entienden estas temperaturas con el graderío ocupado. A estos efectos la instalación deberá contar con los sistemas de ventilación y calefacción precisos.»

6 comentarios

  1. José Ángel García dice:

    Por desgracia, Trifón, el basket, en este país, todavía es de segunda.

    Y es una pena, porque España es campeona del Mundo en Basket, y no en fútbol, pero los recursos van para el fútbol.

    Ahora me dirá algún futbolero que en fútbol se juega a temperatura ambiente, y es cierto, pero el baloncesto se debe practicar a una temperatura razonable (al menos, el de élite).

    He entrenado mucho tiempo a la intemperie, en Granada, en invierno y verano, y es penoso, pero es lo que hay.

    Creo que la ACB debería intentar «imponer» de alguna forma, unas canchas de entreno pequeñas y acondicionadas para tener una temperatura razonable.
    Por otro lado, en los partidos, debería conectarse la calefacción.

    Hay otro problema añadido. La ACB tiene, al menos, tres tramos económicos.

    Madrid y Barcelona (tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando). Los equipos futboleros, que van «sin cadena» (sin presupuesto, comparados con los demás).

    Valencia, Unicaja, Cajasol y alguno más.

    El resto, entre pobres, y muy pobres.

    Es en este último tramo donde se padece este problema de temperatura, por la premura económica.

    Una pena, pero, hasta que no madure un poco más este deporte, no habrá solución.

    Saludos,

    José Ángel

  2. Anónimo dice:

    ¡Morir de éxito!
    La ACB no ha sabido potenciar la base de la liga después de los éxitos del baloncesto, no ha sabido captar el interés de nuevos aficionados, y por supuesto el de los medios, … teniendo un producto lo suficientemente interesante.
    Poco a poco vamos cosechando excusas para que ciertos equipos no les quede otro camino que ir hacia la Super-Liga Europea. El resto a la LEB ORO o desaparecer. Sólo es cuestión de tiempo.

  3. Pau Fuentes dice:

    Totalmente de acuerdo.

    En otro sitio leía un artículo que comentaba la diferencia de venta del producto NBA respecto al ACB, y cosas como esta demuestran que mal es tratado aquí y que poco se fijan en detalles del que, para mi, es el mejor baloncesto del mundo.

  4. Guillem dice:

    José Ángel García, que hablabas de la categoría en los equipos ACB, de la diferencia entre futboleros y equipos de basquet de verdad: no puedo estar más de acuerdo contigo eh, soy de la Penya y el sentmiento de equipo obviado se lleva dentro, pero un dato, en el Palau Blaugrana hace un frío… buah! Gràcies Trifón pel blog, sort!

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