ocho partidos, cuatro días. Por Trifón Poch

Tiene que haber una explicación que justifique que los partidos de octavos de final del Campeonato del Mundo de Turquía ocupen cuatro largos días. En anteriores ediciones del torneo, dos días han bastado para decidir qué equipos iban a avanzar a las eliminatorias de cuartos. Parece suficiente, lo justo para mantener la tensión de la competición, tanto en los participantes como en los que lo siguen como aficionados o telespectadores. Es habitual en los campeonatos de fútbol que haya bastantes días entre partido y partido. No sé si en baloncesto es realmente necesario tener tantos días de descanso. España venció a Grecia el pasado sábado y no volverá a jugar hasta el miércoles. Ha habido suerte con los problemas físicos de Felipe Reyes y Marc Gasol, pues estos días servirán para que jueguen en buenas condiciones la eliminatoria de cuartos pero, con las buenas sensaciones generadas por la victoria sobre Spanoulis y compañía, ¿no hubiese sido mejor jugar contra Serbia al día siguiente?

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