selección autogestión. Por Trifón Poch

Una de las teorías más repetidas que se ha difundido sobre la Selección Española, por no decir la aceptada extraoficialmente por la gran mayoría, respecto a la historia del reciente Europeo de Polonia dice que: «sólo cuando el entrenador ha dado un paso atrás y ha dado libertad a los jugadores para que jueguen como ellos saben, al estilo que les va bien, sólo en ese instante el equipo ha podido jugar al nivel que realmente tiene». El equipo nacional se ha convertido para muchos en la confirmación y la prueba más evidente de un profundo pensamiento filosófico que se oye en retransmisiones televisivas de los partidos, aunque sea de broma según dicen, y que algunos expertos en la materia escriben en sus articulos de prensa o internet: el entrenador es un estorbo, un personaje a extinguir que lamentablemente hay que soportar, a pesar de que en la mayoria de los casos, en todos tarde o temprano, no se entere de la pelicula. Parece que los seleccionadores son los únicos que siguen este circo que no se han dado cuenta de que este equipo juega solo. No hace falta ni entrenar en condiciones, ni preparar los partidos, ni siquiera según comenta algún experto, hacer nada más que una defensita individual, dejarlos correr, que jueguen los que tienen que jugar, rotaciones las justas, y su talento desbordante hará todo lo demás, o sea, ganar por 20 puntos de diferencia todos los partidos, excepto al llamado USA Dream Team.

Es evidente que estamos disfrutando de los mejores años de baloncesto español de la historia, apoyados en una generación inigualable de jugadores de extraordinario talento. Pero también lo es que cada uno de los últimos seleccionadores ha sabido conducir el ferrari, siendo fieles a su propia personalidad técnica. Tanto Pepu, como Aito y Scariolo tienen enfoques muy distintos. Pepu trabajó sobre un esquema defensivo de defensas alternativas, combinando individual con diferentes zonas, siempre en los fondos, y dando bastante iniciativa ofensiva, jugando con el contraataque como primera opción. Así han jugado siempre sus equipos. Aito mantuvo su filosofía de rotaciones constantes, máxima exigencia defensiva, vaciado de esfuerzo en pista, sistemas sencillos que guian al jugador, no lo coartan. Recomiendo ver algún video de su Unicaja 09/10. Scariolo ha sido el primero de los últimos que ha tenido que ofrecer varias versiones, pero es que ha debido afrontar una situación nueva de derrotas inesperadas al inicio del torneo. Ante el rendimiento de los primeros partidos, cuando las cosas no salen como uno espera,  es normal que se prueben más opciones: defensas zonales y más cambios de jugadores en busca  de alguien que juegue bien, para pasar en los siguientes partidos a «amarrar» un poco y simplificar para encontrar un equilibrio. Pero siempre han podido observarse los detalles de su estilo de juego, para el que quiera verlos.

¿Los resultados lo justifican todo? Primero hay que creerse que los entrenadores no han tenido nada o poco que ver en ellos, que su principal virtud deba ser molestar lo menos posible a un grupo de estrellas que sólo funcionan en una dinámica un tanto peculiar de trabajo. Sin ahondar en las interioridades de este grupo o en el particular ecosistema que la federación ha creado para sus mejores conseguidores de medallas, creo que habría que reflexionar profundamente sobre el papel que se otorga al entrenador y sobre la manera en que todos los actores de esta obra deberían comportarse para ayudar a valorar la labor que todos realizan y a conceder el reconocimiento que merece la figura del seleccionador nacional. Algunos de los mejores entrenadores ACB de los últimos años han tenido la oportunidad de dirigir la victoriosa selección de los últimos eventos a nivel europeo y mundial. Lo han hecho a su manera y han hecho un buen trabajo. Han cumplido los objetivos. No entiendo porqué se quiere vender la idea de que con el conductor del autobus del equipo como entrenador se habría conseguido lo mismo.

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