ademola okulaja, the warrior. Por Trifón Poch
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Ademola Okulaja, ‘the warrior’. Así es como le llaman, “el guerrero“.
Así como le véis en la foto es él en la pista.
He tenido la suerte de entrenarle. Le traje por primera vez a la ACB para hacernos disfrutar con una gran temporada en Girona. Ese gran trabajo le valió para jugar después en grandes equipos. Yo decía a mis ayudantes que más que alemán, parecía suizo. Y es que los meses que estuvo con nosotros funcionó como un reloj de ese país, 20 puntos y 10 rebotes garantizados por partido. Le intenté fichar alguna vez más y sólo pude conseguirlo en mi último año en Alicante. Llegó demasiado tarde. No pudimos traerle antes porque no teníamos dinero suficiente y después la salida del equipo ruso en el que estaba se complicó también. Tiene el perfil de pivot móvil que a mí siempre me ha gustado tener. Polivalente, rápido en el contrataque, capaz de jugar como un exterior tanto poniendo el balón en el suelo, como decimos nosotros, como también de tirar de tres puntos con mucho peligro. Excelente en el rebote, muy hábil entrando en el de ataque desde el exterior. Extraordinario pasador, un muy buen conocedor del juego. Después de detallar algunas de sus características como jugador falta destacar su mayor virtud. Sólo hay que mirar la foto: es un derroche de energía en la pista y siempre es positivo. La misma sonrisa que después ha hecho famoso a Ronaldinho, la de una persona que disfruta con lo que está haciendo, a pesar del esfuerzo físico, y que lo transmite a los que le rodean.
Hace varias semanas que en la exploración de una lesión en la espalda le han encontrado un tumor canceroso por el que va a tener que recibir tratamiento y, por lo tanto, abandonar momentáneamente la práctica del baloncesto. Sólo quiero decirle a su tumor una frase que él repetía en Girona: “¡Que te pires!”. Estoy convencido de que Ademola tiene lo más importante para superar esta situación tan dura. Es fuerte, tiene experiencia, tiene una familia que le apoya y es una persona llena de energía y de actitudes positivas. Son los principales ingredientes para afrontar su enfermedad y vencerla, como ya ha hecho en otras ocasiones para superar lesiones graves que ha padecido. Quiero enviarle desde aquí el mayor de los abrazos a uno de los jugadores más agradecidos a los que he entrenado. Todo mi apoyo y el total convencimiento, conociéndole, de que irá bien, muy bien.
Me comprometo a hacerle llegar personalmente todos los mensajes que podáis enviarle a través de Teambasket.

