el marrón, en el córner. Por Martí Artigas

Pavelló Girona - Fontajau. Foto: CBSJG
Pavelló Girona - Fontajau. Foto: CBSJG

Está muy bien que la LEB Oro sea pionera en la instauración de futuras normas. Pero estas tienen que estar acompañadas de otros retoques, ya que sin ellos el espectáculo queda mermado. A los clubes que estamos en esta competición nos está pasando factura esta norma, y no lo digo por culpa de la distancia en si. Que los impulsores de esta nueva normativa tomen apuntes, ya que estoy seguro que en un futuro no muy lejano se acabará haciendo. Nosotros hemos sido el conejo de indias en este experimento, pues que sirva para algo.

En múltiples ocasiones nos está pasando. No he calculado las veces (puede que lo hubiese que haber hecho), pero en cada partido una media de tres o cuatro pasa. Al ampliar la distancia de la línea de tres puntos de 6.25 a 6.75 el campo se abre mucho. Hay equipos que les está pasando factura, hay otros que han fichado algún jugador (un “long distance shooter”) para “combatir” con mas garantías y hay otros que siguen anotando con bastante facilidad. Pero nadie se escapa de la principal carencia de esta imposición de normativa. El marrón, está en el córner. Un Andy Toolson de la vida lo tiene fácil para recibir y tirar desde el córner (un “catch and shoot” vaya), pero para muchos jugadores es un marrón recibir en esa posición ya que no son muy buenos tiradores y si quieren romper a su defensor para penetrar siempre (o casi siempre) pisan la linea lateral de banda. Solicito -y seguramente en nombre de mucha gente- que se amplíe la anchura de la pista. No puede ser que en múltiples ataques de cada partido el juego se pare por culpa de eso, aunque también se tiene que decir que los árbitros a veces no lo ven. Que estas palabras sirvan para algo.

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