la magia de ricky rubio. Por José Luis González

Ricky Rubio, en Alicante. / Foto: J.L.G.A.

Es como un Beatle, elija usted cual de los cuatro, yo de antemano descarto a Ringo. Levanta pasiones entre los/las adolescentes. Pacientemente espera largas colas para firmar autógrafos y hacerse fotografías. Convierte una tranquila sesión de tiro matinal, previa al partido, en un concierto de suspiros, anhelos y cuchicheos. Recoge con una sonrisa cartas llenas de amor e ilusiones de jugadoras alevines, infantiles y cadetes que lo idolatran y lo admiran e incluso derraman una lágrima cuando acaba subiéndose al autobús del equipo para marchar al aeropuerto. Este chaval se ha convertido en un icono adolescente… y como padre, que quieren que les diga, prefiero este icono a otros que andan por ahí sueltos en infames platós televisivos. Y encima la criatura juega al baloncesto como Dios. Qué gran jugada hizo Joan Creus amarrándolo a principios de temporada para el Barça. Con tan solo 19 añitos es el perfecto director de orquesta de un equipo campeón que parece hecho a su imagen y semejanza. Ricky mueve la batuta y el Barça deslumbra con un baloncesto que en ocasiones roza la perfección y apunta hacia el triplete.

PD: La imagen está captada a la salida del Centro de Tecnificación, el pasado sábado, tras el partido que cerró la liga regular para el Barcelona, en Alicante. Fijénse en la cara de los dos ‘peques’ de la izquierda. Una imagen vale más que mil palabras.

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