manel comas. Por Jordi Puig

 

 

 

 

 

 

 

 

 La semana anterior los dirigentes del Cajasol decidieron destituir al que era hasta la fecha su entrenador jefe; el incombustible Manel Comas. Quiero aprovechar este momento siempre doloroso para mostrar desde estas líneas mi admiración hacia este entrenador. Lo que más me atrae no es su capacidad táctica o su dirección de equipo. Creo que lo más destacable y algo que demuestra su amor y su pasión por este deporte, es la capacidad y la inquietud que tiene para, después de tantos y tantos años estando en primera línea de fuego con el desgaste que esto conlleva, seguir con la misma ambición del primer día, y embarcarse en nuevos proyectos, e intentar contagiar a los que le rodean dando ejemplo de implicación. Se ha gastado mucha tinta en reproducir sus a menudo muy jugosas declaraciones, pero creo que más allá del horario Michelin, la testiculina, el famoso NAF y otras muchas anécdotas que forman parte de su dilatadísima carrera profesional, lo realmente relevante es esta inquietud que comentaba unas líneas más arriba para seguir liderando proyectos al máximo nivel. Tampoco es nada habitual que un entrenador cumpla diferentes etapas en el mismo Club. Pues bien, Manel lo ha hecho en Badalona, en Zaragoza, en Cáceres y en Sevilla, lo que también da alguna pista de que debe dejar huella en los sitios en los que entrena. Esta capacidad para, inmediatamente después de terminar su relación con un Club, estar mentalmente dispuesto para tirar del carro en cualquier otro lugar sólo está al alcance de alguien que vive por y para el BALONCESTO. Esto es lo que me hace pensar que ya debe estar cargando las pilas para sentarse en otro banquillo a corto plazo.

jordi_puig@teambasket.com

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