mi hijo tiene un defecto. Por Trifón Poch

Hoy es lunes. Cuando jugamos el domingo, que con los partidos televisados es casi siempre, el lunes es el día de descanso para el equipo. Puedo dedicar más tiempo a mi familia y a las cinco de la tarde voy a buscar a mi hijo pequeño al colegio. Tiene nueve años. Es muy posible que cuando le pregunte cómo le ha ido el día me diga que mal. Algún lunes incluso ha acabado llorando. ¿Cuantas veces hemos oído la expresión: «hay que ver qué crueles son los niños»? Tienen un detector especial para ensañarse con lo que se supone son defectos. El más gordo o el más flaco, el más bajito o el que es más alto que los de dos cursos mayores, el que tiene gafas, el más torpe o el empollón, el diferente, todos lo tienen claro. Mi hijo también tiene un defecto: es el hijo del entrenador. «Tu padre es muy malo». «Los niños no paran de decirme cosas de ti». Hay que ver qué crueles son los niños.

Imagino que a ningún otro niño le dirán nada los demás en referencia al trabajo de su padre. Con un padre policia, arquitecto, panadero, abogado o gasolinero no dirán nada a sus hijos si aumenta la delincuencia, si se cae un edificio, si el pan tiene un gusano, si no condenan a un corrupto o sube el precio de la gasolina.

Me cuesta también entender que niños de 9 o 10 años lleguen por sí solos a tener esa opinión sobre el entrenador del equipo de baloncesto. Probablemente dicen lo que han oído. Oyen lo que dicen los adultos, sus padres o sus hermanos mayores, o lo que éstos han oído o leído también en algún medio de comunicación.

Lo que sabe todo el mundo es que si un equipo pierde, el entrenador es muy malo. De eso no hay duda, ¿no?

Falta educación, deportiva y de la otra.

7 comentarios

  1. Julio Sánchez dice:

    El problema es, como bien dices, la falta de educación de la sociedad actual. Da igual si es deportiva o cívica, no existe. Y el gran problema son los padres, no los niños, para observarlo no tienes nada mas que pasarte por cualquier partido de categorías inferiores, da igual el deporte, y ver el espectáculo de determinados energúmenos que se encuentran fuera de la cancha de juego.
    Mucho diálogo y paciencia para explicarle a tu hijo su/tu defecto.

  2. Septena dice:

    Mucha razón tienen el autor del post y el Sr. Sánchez. Uno de los graves problemas sociales de hoy es la falta de respeto a todo y a todos. Para mí, la primera muestra de la total ausencia de educación. De la ausencia de educación en los mayores, que somos el modelo a seguir por los más jóvenes. Los pequeños hacen y dicen lo que ven y oyen a sus padres. Tanto lo bueno como lo malo.
    Hace ya bastante tiempo que mantengo que, por desgracia, hoy, la norma es la mala educación. La rara, la sorprendente, la diferente, suele ser la persona correcta, educada, respetuosa… Y ahí está la dificultad: convencer a nuestros hijos, a nuestros pupilos, a nuestros jóvenes más cercanos, de que los equivocados son los que son mayoría, lamentablemente. Pero, no por ello, debemos arrojar la toalla.

  3. José Luis dice:

    Poco que añadir a lo dicho… ¡sí, una cosa!, en España tenemos ese pequeño defectillo que se llama ‘hijoputismo’ que es una mezcla de ignorancia, envidia y mala educación…en dos días me libero de papeles y quehaceres y subo un post que tengo en mente varias semanas sobre estas cuestiones, un caso de esos reales que te sonrojan y te hacen meditar y meditar…
    Abrazo

  4. José María dice:

    Sí, todo lo dicho se puede y se debe suscribir, más lo que queda es tu hijo llorando.

    Sólo con grandes dotes de paciencia y charla se puede solventar este problema. Acostumbrarle a portar una coraza, ha discriminar a los amigos de los conocidos y ha no hacer caso del resto. Duro ¿no?

  5. Pedro dice:

    Siento mucho la situación. Desde luego que como padres tenemos la responsabilidad de saber de qué hablamos delante de nuestros hijos. Los niños son niños y no conocen la repercusión personal y familiar que tienen este tipo de comentarios. Por cierto, no es por calentarle la oreja pero, no considero que la situación actual del equipo sea culpa suya, más bien del problema economico del equipo y lo que ello acarrea, una falta de planificación y en baloncesto, en casi todas ocasiones lo barato sale caro. Un saludo y mi más sincero ánimo

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