nadie es perfecto. Por Trifón Poch

Supongo quer muchos recordaréis la última escena de Con faldas y a lo loco de Billy Wilder, cuando un extraordinario Jack Lemmon caracterizado de mujer (como Daphne) huye con un veterano adinerado en su lancha motora y le confiesa: ¡No me comprendes Osgood! Aaah… ¡Soy un hombre!» / Osgood le contesta: «Bueno, nadie es perfecto. 

Llegados al inicio de una nueva temporada de la liga ACB, la 2008/2009, en la que se celebran 25 años de competición, suenan una vez más tambores de polémica, esta vez percusionados desde las pretensiones de la Euroliga de establecer un nuevo orden en el panorama baloncestístico europeo. Un año por los matrimonios bajo sospecha, otros por la negociación del marco de contratación de jugadores, otro que si va a haber huelga, otro por los derechos de televisión, que si los cupos, que los comunitarios, que si hay que cambiar el sistema de competición, bla, bla, bla. La cuestión es ensombrecer lo que debería ser una fiesta, el pistoletazo de salida a una de las mejores competiciones deportivas a nivel de clubes del mundo. Baloncestísticamente, ponemos por delante a la NBA, sin duda, y al espectáculo del baloncesto universitario USA. La Final Four de la Euroliga ha crecido en prestigio en las últimas temporadas, pero el evento en el que se miraron para conseguir su éxito, la Copa del Rey, sigue siendo un acontecimiento deportivo de primer indole. Y ya está. La ACB es la mejor competición de clubes de cualquier deporte. En mi opinión, tal vez no soy del todo objetivo, ni siquiera la liga de fútbol tiene el nivel de competitividad que tiene nuestra liga. No nos engañemos, es cosa de dos, no han conseguido salir del partido del siglo de cada año, el Madrid-Barcelona. Esta semana he leido en prensa que el Ciudad Real de balomnano, con dos derrotas en las primeras cuatro jornadas, ¡¡ha perdido gran parte de sus opciones de revalidar su título del año pasado!!

La liga es mejorable, evidentemente. Hay problemas económicos, ¿dónde no?. Parece ser que un posible candidato a presidir el Valencia de futbol ha auditado cerca de 800 millones de deuda y ahí están, de líderes, ¡adelante! La ACB tiene que hacer un esfuerzo para seguir creciendo, para mejorar, para encontrar nuevos bríos. Sí. Pero esta liga es muy buena. Las ciudades ACB viven volcadas con sus equipos, los pabellones se llenan, hay interés y hay pasión, y no sólo por los de siempre. Quien diga que un Menorca-Murcia o un Granada-Bruesa no interesa a nadie, vive de espaldas a una realidad que está ahí desde hace muchas temporadas. ¿Que la liga regular no vale para nada? ¿Cómo se puede afirmar algo así visitando cualquier pabellón ACB una semana cualquiera, leyendo los medios de comunicación locales? No os podéis imaginar lo que llegamos a vivir cada semana los que estamos involucrados en cada equipo. Cuánta tensión y cuánta euforia. Todos nos creemos con alguna posibilidad de soñar con estar en la Copa, de llegar con opciones de playoff al final. Nuestros equipos compiten con los mejores de Europa, tenemos el mejor nivel de la historia en nuestros jugadores nacionales, hay muy buenos entrenadores españoles (jóvenes y veteranos), está creciendo toda una generación de directores deportivos y directores generales que saben lo que hacen, …

Nadie es perfecto, pero ¿por qué por una vez no podemos quedarnos con lo bueno, que es mucho, y dejarnos llevar por un Tiempo de Magia?

Vamos a sufrir, espero que lo justo, pero también estoy convencido de que todos disfrutaremos un año más con la liga ACB, con el ba-lon-ces-to. Mucha suerte para todos.

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