solo o con hielo. Por Trifón Poch

Es licito que la mayoría de la gente piense que los deportistas de élite viven bien. ¡¡Sólo hay que ver los coches que les dieron la semana pasada a los jugadores de futbol del Real Madrid!! Tienen buenos contratos, viajan, hacen lo que les gusta (se supone),… En nuestro caso, se ganan la vida bastante bien metiendo una pelota de diseño por un aro situado a 3,05 del suelo en pabellones con calefacción (algunos). Pero no todo es tan envidiable. El deporte de alta competición pone el cuerpo humano en situaciones límite que no son recomendables al resto de los mortales, ni siquiera con con un buen seguro de vida.

La imagen muestra a dos jugadores ACB al finalizar un entrenamiento cualquiera. Uno tiene los dos pies metidos en un recipiente lleno de agua con hielo: tiene que cuidarlos mucho por unas antiguas lesiones que le llevaron a pasar por el quirófano en varias ocasiones y a tener, además de huesos, tendones y cartilagos, unas cuantas piezas metálicas para que todo aguante. El otro tiene metida la mano izquierda: se está recuperando de una fractura que a cualquier persona normal la mantendría fuera de circulación durante meses. Con un poco de suerte, mucho trabajo y sacrificio por su parte y la del doctor y el fisio y con unos cuantos tornillos y placas para consolidar la fractura, estará jugando en unas cuatro semanas. Buena vida, pero también vida dura. En cualquier caso, siempre es mejor pasarla con una sonrisa, en buena compañia y, eso sí, con mucho hielo, por favor.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *