semana de competición. Por Jordi Puig

Las pruebas de pretemporada han finalizado y los equipos suelen entrenar con las rutinas habituales (aunque alguno todavía programa algún amistoso), de cara a llegar al compromiso del fin de semana en las mejores condiciones posibles. Los resultados que se han obtenido en la pretemporada, especialmente los más recientes, aunque cuentan muy poco pueden dotar al grupo de mayor o menor confianza. Aunque la mayoría de entrenadores prefieren llegar a la competición oficial con un buen sabor de boca, habiendo ganado los últimos partidos lo que puede significar que el equipo es sólido, compite bien y por tanto ha asimilado rápido los conceptos de juego, lo cierto es que no es ninguna garantía de cara a afrontar el primer choque. Se han dado casos de equipos que llegan a la jornada inaugural después de cosechar muy buenos resultados en pretemporada, esto les da seguridad y consiguen seguir con esta dinámica ganadora; pero también ha habido equipos que con los mismos precedentes quizás afrontaron la competición demasiado relajados y fueron vapuleados de forma inesperada. De la misma manera equipos con pretemporadas muy por debajo de lo esperado se han concienciado a la hora de afrontar el primer partido oficial y han conseguido un gran resultado, mientras que otros que también venían de perder han seguido sin encontrar su manera de jugar y se han mostrado muy vulnerables. Lo que es innegable es que los equipos tienen vida propia y no todos consiguen llegar a ser sólidos y competitivos al mismo tiempo. Si el equipo no es capaz de aislarse y seguir concentrado únicamente en su trabajo, el entorno (prensa, patrocinadores, afición,…) también puede tener una cierta influencia sobre el grupo. Una excesiva euforia puede provocar que sea más difícil progresar como grupo. Una crítica severa puede desencadenar en una pérdida de confianza entre los jugadores y entonces es más fácil que afloren actitudes egoístas que también van en contra de la tan buscada progresión. Especialmente cuando desde el entorno más directo del equipo se generan nervios y estos salen a la luz pública, hay jugadores que tienden a ser más individualistas y, muchas veces es debido a un exceso de responsabilidad que los lleva a querer mejorar el juego olvidándose del sentido colectivo que es el que siempre trae los éxitos.

jordi_puig@teambasket.com

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