ofertas de última hora. Por Jordi Puig

 

Para la tranquilidad de muchos aficionados que cada año se ponen nerviosos cuando avanza el verano y contemplan como su equipo todavía no ha completado el roster, es bueno saber que muchas veces, especialmente cuando el presupuesto no es muy boyante, es conveniente esperar a presentar una oferta al jugador deseado. Esta teoría es más efectiva cuando hablamos de jugadores americanos puesto que es un mercado más amplio. Evidentemente si lo que se pretende es asegurarse un jugador que ya ha demostrado un muy buen nivel en nuestra liga es prácticamente imposible que a estas alturas no haya aceptado una suculenta oferta de algún equipo destacado. Los equipos denominados “pequeños”, cuando poseen un jugador de estas características, la única opción que tienen es intentar renovarlo antes de que se acabe la temporada para avanzarse a sus competidores. No es una tarea nada fácil puesto que el jugador suele esperar un tiempo prudencial para ver sus opciones. En cualquier caso siempre hay jugadores que valoran lo bien que han sido tratados en su actual Club y si reciben una oferta suficientemente atractiva prefieren tener resuelto su futuro antes de empezar las vacaciones. Como comentaba anteriormente a estas alturas empiezan a aflorar jugadores que esperaban haber recibido una oferta de algún Club de primer nivel y ahora ven que sus opciones son mínimas, jugadores jóvenes que han jugado ligas de verano de la NBA y ven que tienen muy pocas opciones de conseguir un contrato, jugadores que después de jugar en otros países alguien les ha comentado maravillas sobre la liga ACB y ven una excelente oportunidad para relanzar su carrera o, en algunos casos, jugadores veteranos que han jugado varios años en la NBA y que se plantean cruzar el charco ante la falta de oportunidades. Seguro que en todos estos casos el caché del jugador es mucho más bajo que el que tenía en junio. Para ilustrarlo con un ejemplo citaré a un jugador que después de ser una estrella en la universidad de Stanford y jugar nueve temporadas consecutivas en la NBA (seis de ellas con mucha participación en los Jazz), decidió en agosto del 2001 que tras no recibir ofertas garantizadas (al ser un jugador veterano el convenio de la NBA obligaba a quien quisiera ficharlo a pagarle un contrato muy alto), quería jugar en España. El jugador en cuestión es Adam Keefe y en esos momentos los únicos equipos que tenían una plaza de pívot americano libre en la liga ACB eran Girona y Cantabria. Al final recaló en el entonces Casademont y fue uno de los protagonistas destacados de un equipo que consiguió acabar con un gran balance de victorias-derrotas (17-17). Antes de retirarse jugó en el Estudiantes.

jordi_puig@teambasket.com

Un comentario

  1. Ramón dice:

    Interesante artículo que nos da al aficionado de a pie una visión de lo que realmente sucede en los despachos.

    Reconozco que a veces en la afición cunde la impaciencia ante el retraso en la composición de la plantilla pero sin embargo se trabaja intensamente desde los clubes.

    Pero las dos posturas son comprensibles, los aficionados buscan referencias y los clubes buenas oportunidades en el mercado.

    saludos y enhorabuena por el blog

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