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qué hay de lo mío. qué hay de lo nuestro. Por Trifón Poch

Categoría: ACTUALIDAD, OPINION| No hay comentarios »

Uno de los temas candentes de la actualidad política es el de la financiación autonómica. Sentados a la mesa de negociación, que no sé si será redonda, los presidentes autonómicos parecen transformarse en caballeros feudales a los que sólo les interesa defender todo lo que beneficie a su propio territorio y atacar todo lo que digan los demás. Es una de las únicas ocasiones en las que puedes ver que el presidente de una comunidad autónoma vaya en contra de lo que imponga el mismísimo  gobierno del país, aun siendo del mismo partido político. Tal vez sea porque no destacan otro tipo de declaraciones, pero cuesta escuchar unas palabras en las que uno de ellos esté dispuesto a algún tipo de sacrificio para salvaguardar el bien común de todas las comunidades.

Del mismo modo es imposible construir un club de baloncesto unido, en el que todos los equipos trabajan con coherencia en una misma dirección, en el que el objetivo final sea ayudar a mejorar a los jugadores, si hay un sólo entrenador que se cree que su equipo es una isla, su isla. Mi manera de entrenar es la correcta, paso de lo que diga el coordinador del club, mis jugadores son míos y somos supercolegas, no pienso dejar que vayan con el equipo superior, no participo de las actividades que organiza el club, … Yo, yo, yo y mi equipo.

¿Como puede funcionar una organización si, además de defender los intereses de cada uno de los miembros, no se tiene claro que por encima de las franquicias están los intereses del colectivo, del club, del sistema autonómico, de la Asociación de clubes? Solo un ejemplo: no puedo defender el descenso y que además no suba nadie, porque soy poderoso y me interesa que se reduzca el número de equipos de la liga para concentrarme en las competiciones europeas, y años más tarde, perdido el potencial económico e inmerso en la lucha por no bajar, cambiar de opinión y pasar a defender que se debe cerrar la competición.
Si todos tiran de la cuerda en su propia dirección, lo menos que puede pasar es que nada se mueva, lo peor que la cuerda se rompa. Sin embargo, aunque algunos lo hagan sin toda la ilusión del mundo, si todos tiran de la cuerda a la vez, juntos y hacia un mismo objetivo, es seguro que el final de esa cuerda traerá cambios positivos para todos.
Hay que sentarse y debatir sobre los aspectos que hagan a la liga más fuerte, sobre los puntos que ayuden a mejorar la competitividad de todos los equipos en gestión, en financiación y en nivel deportivo. Si entre todos somos capaces de mejorar las capacidades de cada equipo, en todos los sentidos, nuestra competición será más fuerte y ello contribuirá a hacer más fuertes también a los equipos que compitan en Europa, a mejorar el nivel de nuestros jugadores para competir internacionalmente con las selecciones nacionales. Reducir, debilitar o entregar la competición es tirar de la cuerda en sentido contrario.

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