barça y madrid confirman su segunda final del año. Por Trifón Poch

El Barcelona estará en la final de la Copa, aunque sigue ganando sin la apabulladora superioridad de hace unas fechas. Necesitará ponerse las pilas mañana ante un Madrid contundente y, por lo visto ayer en su semifinal, más preparado para ganar un torneo de estas características. Pero vayamos por partes. Valencia ha vuelto a dar muestra de su carácter de equipo duro, no dispuesto a disputar partidos de salón, practicantes del cuerpo a cuerpo. Y el Barça no se siente cómodo en ese terreno, sobre todo con la entrada de Lishchuk y Nielsen desde el banquillo, como ya sucedió en el partido de cuartos. El australiano anotando y el ucraniano aportando juego físico han sumado la mitad de los puntos valencianos al descanso y han metido a su equipo en el partido después de un primer cuarto dominado por los catalanes. Kosta Perovic ha dado un buen relevo a Lishchuk aportando también presencia física en la zona contra los interiores blaugrana, de los que sólo Fran Vazquez ha plantado cara. Ha sido un partido casi sin triples: 3 de 20 para Valencia y 4 de 21 para el Barça. Ha habido en mi opinión un momento que ha determinado el rumbo del partido. Con un Barcelona sin encontrar el camino y tras los mejores minutos valencianos, con 46-45 en el marcador a falta de poco más de 4 minutos para acabar el tercer cuarto, Nando De Colo ha jugado un mal tiro de tres puntos y ha cometido su tercera falta tras el rebote. Ha tenido que ir al banquillo y a partir de ese instante 10 a 0 de parcial para el Barça, adquiriendo una diferencia que ha sabido administrar hasta el final. Hay veces que los jugadores no parecen ser conscientes de la transcendencia de sus errores. Falta de concentración.

Por su parte el Real Madrid no ha dado opción a un CajaLaboral que nunca ha encontrado un cinco en pista que mantuviera el equilibrio, que ha perdido demasiados balones en proporción a los que ha recuperado (3/14 por 12/6 el Madrid), que no ha anotado apenas triples (2 de 15 contra 8 de 19 de su rival) y que se ha quedado en unos 50 puntos insuficientes para ganar a nadie. Precisamente un par de series de dos triples consecutivos anotados por Hansen y Lavrinovic han servido para abrir diferencias. Enormes problemas han tenido los de Vitoria para defender los bloqueos directos centrales. Han generado penetraciones de los exteriores arrastrando a Barac en la ayuda y las continuaciones de Lavrinovic para tirar de distancia (ha acabado máximo anotador con 21 puntos y 3 de 5 triples) no han encontrado contestación alguna, ni por su defensor (muy complicado para Barac recuperar) ni por ninguna rotación (falta de actividad en la defensa de equipo). La solidez defensiva de los exteriores de Messina ha vuelto a ahogar a su rival, como ya hicieron contra el Joventut. Una barrera imposible de superar hoy y una buena prueba para los azulgrana en la final del domingo.

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