coco, explícame otra vez cerca y lejos. Por Trifón Poch

Desde que tengo uso de razón, baloncestísticamente hablando, oigo el debate sobre cómo se acortan las distancias entre la NBA y el baloncesto europeo. Y de eso hace unos cuantos años, ¡yo tenía pelo! Justo estamos en esas semanas en las que, en las últimas temporadas, los equipos americanos cruzan el charco y juegan unos amistosos contra los mejores representantes de la Euroliga. Ultimamente, incluso dejan que algunos de esos equipos hagan el camino inverso y, como el CajaLaboral esta semana, jueguen en territorio USA algunos partidos de exhibición (contentos deben estar en Gran Canaria con su jornada oficial ACB adelantada al martes, después de jugar el domingo a las 21.00, hora peninsular). No cabe duda de que estos encuentros bilaterales dan materia para hablar durante unos días. En los tiempos que corren, los «tuiters» y los «feisbuks» empiezan a dominar la escena informativa y echan humo sobre los piques entre Mickeal y Kobe, sobre si Phil Jackson tiene razón o la tiene su estrella respecto a si el Barcelona podría jugar en la NBA, felicitándonos por tener entre nosotros a un Barça Campeón del Mundo. Cool.

Y a mi que toda esta parafernalia cada día me recuerda más al Cirque du Soleil.Siete espectáculos permanentes, siete, tienen sólo en diferentes hoteles casino de Las Vegas y otros varios recorren el planeta ofreciendo su espectáculo y vendiendo su producto. Igual hace el gran comisionado Stern, que nos envía a varias compañías de la NBA que se acercan a vendernos el suyo y no cabe duda de que lo consiguen. Nos creemos que ya estamos casi a su altura. Nos atrevemos a competir con el dueño del anillo, para autoproclamarnos campeones del mundo, mientras ellos se divierten en la noche previa al partido fumándose unos puros a altas horas de la madrugada en una discoteca. Desembarcan con todo, ¿deben traerse hasta las hamburguesas?, nos deslumbran, se nos cae la baba, nos creemos que somos tan buenos como ellos, ¿qué deben pensar ellos de nosotros, de verdad?, se vuelven a su mundo y nosotros nos quedamos aquí, comprando sus camisetas, llenando más páginas de prensa con sus historias que con las nuestras, perdiendo a todos nuestros mejores jugadores, esperando ansiosos el momento del desembarco, el día en que la NBA se expanda al mundo y equipos europeos se integren en la fábrica de los sueños. Amamos el baloncesto. Ellos nos venden el suyo. I love this game.

2 comentarios

  1. Jose dice:

    En la línea de lo que comentas, me llamó negativamente la atención una entrevista publicada en un medio ‘patrio’ a doble página a David Stern, en la que el periodista español después de ‘mendigar’ en cinco preguntas previas la ‘integración’ del Barça y el Madrid en la NBA, llegaba a hacer la siguiente pregunta al comisionado: «¿Sabía usted que en España se sigue mucho más la NBA que la ACB»?… que más decir

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