el ejemplo llull. Por Borja Gonzalez

Tuve la fortuna de ver los primeros pasos de Llull en el Madrid, incluso de intervenir en algún entrenamiento, y desde el primer momento tuve claro que tenía recorrido en la ACB y, en cuestión de tiempo, en la  NBA.
Hace años, cuando Calderón jugaba en Fuenlabrada, te tachaban de loco si hablabas de un posible futuro NBA, de igual forma si lo hacías de Llull aquel año en LEB, donde empezó con galones y acabó sin minutos, pero uno ya esta asentado allí como un base de garantías y el otro está en camino. Los dos casos  tienen muchas similitudes y en contra de lo que pensáis no voy a hablar de aspectos técnicos del juego, ni de la potencia de sus piernas. Y es que los dos tienen en común dos cosas: la ambición y el sacrificio.
Tener la cabeza amueblada es la base del crecimiento de un deportista. Llull llegó al Madrid desde Manresa LEB, donde no cumplió en el primer equipo, y supo “digerir” el cambio, se puso a trabajar. Trabajó en su tiro, en su manejo con ambas manos, en sus finalizaciones a canasta con todo el staff, especialmente con  Alberto Codeso. En resumen: tuvo capacidad de sacrificio y supo saborear la oportunidad.
Inevitablemente aparece Plaza, que acertó a la hora de ficharle, y después esperó el momento de darle la oportunidad, cuando vió que estaba preparado.
Desde que debutó en ACB su crecimiento ha sido continuo, porque es ambicioso, y no se conforma con ser un saltarín, ni con tener piernas para defender y penetrar, quiere más, y si ha empezado por el tiro, debe seguir por el pase o el juego de 2×2, porque todavía le queda mucho recorrido. Tiene que mejorar su toma de decisiones, el pase, la dirección, un montón de cosas.
Tiene ejemplos  de jugadores que lo han hecho en su misma posición, como Navarro, que es un jugador mucho mas completo que antes, sobre todo a la hora de asistir, o Rafa Martínez, que no ha dejado de crecer, desde la LEB2, pasito a pasito hasta ¿la selección?
Es claro que si no tienes las  cualidades o el talento es más difícil, pero  solamente con eso  no es suficiente, al contrario, los jugadores muchas veces se anclan en sus virtudes, y no dan el paso de seguir creciendo dentro del profesionalismo.
Para eso es necesario ser ambicioso y tener sacrificio, Llull tiene las dos cosas, no hay más que ver cómo muerde en defensa y con que ambición penetra a la canasta. El reto es no parar a los 23 años, y entonces se cumplirán mis pronósticos.

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