inocencia en san lucar. Por Trifón Poch

Mi pasión de padre baloncestero me tiene disfrutando de unos días fantásticos en San Lucar de Barrameda. Se está disputando aquí el campeonato de Andalucía de Minibasket femenino y hay un detalle que me ha llamado mucho la atención: en todos los partidos que he podido ver, y han sido bastantes, no he visto el más mínimo detalle en una sóla niña de simulación en el juego. Ninguna, absolutamente ninguna, ha intentado engañar a los árbitros para sacar ventaja simulando una falta inexistente. Son capaces de imitar comportamientos de sus ejemplos mayores en el aspecto, las cintas en el pelo o las muñequeras o los rituales motivacionales pre-partido, pero todavía no han aprendido a agarrar al rival y tirarse al suelo o a llegar a besar el parquet al más mínimo movimiento del aire que les rodea. Si todavía no tienen esta "habilidad" es porque nadie se la ha enseñado o porque aún no han descubierto de las ventajas que pueden conseguir en un partido si son tan "listas" para "colarsela" al pobre árbitro. Lamentablemente pronto todo cambiará y, mientras sigan teniendo maestros entrenadores que las inicien en el camino del engaño o crean que son capaces de sacar ventajas en los partidos porque los árbitros no detectan sus maniobras, perderán la inocencia que inunda estos días este pabellón a orillas del Guadalquivir.

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