toma de decisiones. Por Trifón Poch y Anónimo (de Celrá)

Os traduzco un comentario enviado como «anónimo» al articulo La casa por el tejado: «Nosaltres els hem de proporcionar els primers instruments tècnics i tàctics de formació esportiva per tal que s’atreveixin a prendre decisions. Hem de saber donar-los responsabilitats i no prendre’ls ni matar la seva iniciativa.» «Nosotros les hemos de proporcionar los primeros instrumentos técnicos y tácticos de formación deportiva para que se atrevan a tomar decisiones. Tenemos que saber darles responsabilidades y no quitárselas ni matar su iniciativa». Ni más ni menos.

Tenemos una gran responsabilidad cuando estamos entrenando baloncesto con niños o con jóvenes, porque no sólo estamos preparándonos para competir deportivamente, les estamos preparando y formando también como personas. Esta parte, que es fundamental, muchas veces se olvida. Quizás si se mantuviera siempre presente en la cabeza del entrenador, las prioridades y los objetivos estarían mucho más claros. Y es que en definitiva, el baloncesto no deja de ser una parte más de la vida de cualquier persona y bajo los mismos criterios tiene que orientarse. El comentario de «anónimo» lo describe perfectamente. ¡Se supone que eso es lo que deberíamos intentar diariamente con nuestros propios hijos!: darles instrumentos para que después sean capaces de tomar sus propias decisiones. En el entrenamiento no podemos dárselo todo hecho, también tienen que equivocarse, sin tener miedo, porque a partir del error van a ser capaces de descubrir el gesto correcto, el pase necesario, la buena posición defensiva. Y no podemos guardarnos nada, tenemos que enseñarles todo lo que tenemos dentro y, al mismo tiempo, saber ofrecer a cada niño, a cada jugador lo que necesita, según su capacidad de comprensión y asimilación. No todos tenemos el mismo ritmo. La actitud del entrenador tiene que ser exigente, pero comunicativa y receptiva al 100% para poder llegar a cada uno y ofrecerle lo que necesita.

Un aspecto primordial de esta idea es que en el entrenamiento, con lo que les vamos aportando, con toda la información que les vamos ofreciendo, tenemos que hacerles pensar. No podemos convertir a nuestros jugadores en robots que simplemente se dedican a ejecutar el plan del entrenador. ¡No podemos ser tan egocéntricos! En el baloncesto de formación ellos, los niños y los jóvenes, son el centro de todo.

Tenemos que darles responsabilidades y no matar su iniciativa. Por mucho que queramos no podemos controlar todo lo que pasa en la pista, a cada segundo al jugador le surge un problema, una situación que debe resolver correctamente de manera inmediata y nuestros gritos o comentarios desde la banda no tienen respuesta para todo. Es imposible. Tenemos que orientarles, marcarles un camino, ofrecerles unos conceptos guía, pero después las decisiones las tienen que tomar los niños. Asumir esa responsabilidad me parece básico para su formación como jugador y como persona. La mayoría de los niños necesitan trabajar su autoestima. Tener una responsabilidad, decidir, equivocarse a veces y acertar otras es en mi opinión un ejercicio imprescindible para su formación. Tenemos la gran suerte de tener bajo nuestra dirección a un grupo de chicos o chicas, durante una hora y media, haciendo algo que les gusta. Su receptividad es total si sabemos darles lo que necesitan. Está en nuestras manos.

4 comentarios

  1. Collado dice:

    La autoestima es fundamental para un jugador de baloncesto y eso se va labrando desde las categorías inferiores. Jugadores con confianza y alegres, en vez de tanto jugador-robot que está más pendiente de no fallar para que no le sienten que de jugar al baloncesto.

  2. John Doe dice:

    Uno de los mayores handicaps en la formación de jugadores es el espacio del que disponen estos para el autididactismo y la autoformación. Los jugadores normalmente entrenan lo que los clubes, equipos y entrenadores establecen. Sesiones, cargas, etc. Pocas veces durante el año el jugador tiene tiempo de jugar por jugar, de repetir un gesto visto en la tele sólo por la satisfacción de hacerlo y apreciar que él tambien puede hacerlo.
    El concepto de «jugón» nace en los playgrounds de USA donde los jóvenes, sin entrenadores de por medio, dan rienda suelta a su creatividad. Ya durante la temporada de su High School, que apenas dura unos tres meses, serán dirigidos por sus entrenadores. Todos hemos oído historias de jugadores que admiramos que su único secreto ha sido repetir y repetir por que tenían la posibilidad de repetir de un gimnasio o cancha para ello. Algo de eso he leído incluso de Oleson con el que todos ahora alucinamos.
    Soy un convencido de que en el punto intermedio está la virtud y el equilibrio. Ni la anarquía de los playgrounds ni el control de la formación por parte de los entrenadores.
    Un día, o dos incluso, de la semana en que los chicos pudieran jugar en sus clubes, sin que los entrenadores «metieran excesivamente la mano» y que ellos encontraran el camino para el desarrollo de «su» técnica particular nos iría aportando otro perfil de jugador. ¿Quién se atreverá a intentarlo y esperar cinco años de formación a ver que pasa??

  3. John Doe dice:

    Al releer el comentario, da la sensación de que no apruebo el trabajo del entrenador. Ni mucho menos. Me parece vital e indispensable en la formación de los jóvenes pero mas aún en su capacidad y responsabilidad de conseguir que el jugador joven se «enamore» del baloncesto y que este desee practicarlo en todo momento por encima de otras actividades que ahora ocupan el tiempo de los chicos.

  4. admin dice:

    Contestando a John Doe.
    Tal vez sea una pena que los niños ya no jueguen tanto en la calle como lo podíamos hacer antes o que los colegios esten cerrados los fines de semana. Cuando yo era pequeño me iba al cole el sabado y además de mi partido estaba jugando a baloncesto toda la mañana en el patio.

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