Las consecuencias del cambio de formato en las eliminatorias de playoff de esta temporada no se han hecho esperar y ya se han cobrado la primera víctima ilustre. Nada menos que el líder dominador de toda la liga regular, el Real Madrid, eliminado en cuartos. Ya comentaba el otro día que me parece impropio de una liga como la ACB este cambio, por no llamarlo retroceso. En la temporada 95/96 fue la última vez que se utilizó la fórmula del playoff a tres partidos en los cuartos de final y hay que remontarse a la 85/86 para encontrar la última ocasión en que se usó ese formato en una eliminatoria de semifinales. Es un paso atrás que provoca una clara falta de coherencia en la competición y manifiesta poca perspectiva hacia el volumen de negocio que tanto necesitan tanto los equipos como la propia Asociación.
Dicho esto, parece que el titular que nos quedará de la eliminatoria entre el Real Madrid y el Unicaja es la “histórica proeza” que ha conseguido el equipo malagueño: ¡nunca un octavo clasificado había eliminado al líder! Es cierto, pero creo que hay que mirar un poco más allá de la evidencia anecdótica del dato. Los diferentes formatos que han tenido las eliminatorias han hecho hasta ahora, que esa posibilidad fuera mucho menor. Tanto el 2-2-1 como el 1-1-1-1-1 daban más posibilidades a los equipos que se habían ganado ese derecho después de 34 jornadas y más de ocho meses de lucha. Leer más
Dicen que el fútbol se creó en algún lugar de Londres, allá por el siglo XVIII y se perfeccionó en Albacete, en el siglo XX con el ‘Queso Mecánico’ que entrenaba Benito Floro. Sin llegar a tanto, lo que si es cierto es que el baloncesto lo inventó, en diciembre de 1891, en Springfield (Massachusetts), un clérigo, educador y físico canadiense que se llamaba James Naismith, y se perfeccionó a partir de los años 60 del siglo pasado en Chapell Hill (la capilla de la colina) o lo que es lo mismo la meca del baloncesto. Pasen y vean, éstos son los
Ha dado comienzo la primera eliminatoria por el título de liga ACB con la gran novedad esta temporada de que sólo será necesario ganar dos partidos para disputar las semifinales y no tres como había sido hasta ahora. Esta ha sido la consecuencia más evidente del ambiente que se generó en el entorno del último congreso de la ACB respecto a la necesidad de reducir las jornadas de una competición demasiado cargada, en especial para los equipos que disputan competiciones europeas. También hubo en ese momento un debate abierto sobre la supuesta falta de interés de la liga regular y sobre la criticada, por algunos, idoneidad del sistema de un competición basado en la fórmula del playoff.
Es tiempo de la verdad. La lejana pretemporada, los largos viajes, las horas de entreno, los duros partidos, las lesiones sufridas se deben olvidar y se debe tirar de esa reserva de gasolina para llegar lo más lejos posible. No obstante, todos esos factores citados se conjugan junto con el riesgo inherente a la práctica del deporte de competición, y es ahí donde médicos y fisioterapeutas debemos tirar de todos nuestros recursos profesionales, de experiencia e incluso de cualquier liturgia religiosa, acto pagano o ceremonia supersticiosa, que todo vale, para prevenir cualquier contingencia relacionada con la salud de los jugadores y técnicos, para que TODOS podamos rendir al máximo en el sprint final.
