El pasado 27 de Enero conocimos la noticia de que la NBA había suspendido por todo lo que queda de temporada a dos jugadores.
Lo primero que puede llamarnos la atención del conflicto que da pie a tan importante sanción es que había armas de por medio. Una disputa entre compañeros en el vestuario se solucionó de una manera poco habitual en “nuestro mundo”: los dos sacaron sus armas de la taquilla y, como quién en el cole se da unos empujones sin llegar a las manos, se amenazaron un poco con sus pistolas, a ver quién tenía el calibre más grande. Unas deudas de juego parecen ser el detonante. Evidentemente el conflicto es serio, tanto que un juicio espera al jugador el próximo 26 de Marzo, con la expectativa de que tal vez pueda volver a la NBA la próxima temporada. Leer más
Desde hace unos días no paro de ver homenajes a diestra y siniestra hacia
Si antes estallaron otras burbujas, la informática o la inmobiliaria, hay que ver lo rápido que se infló el globo económico-deportivo en algunos paises del este de Europa y lo rápido que se ha quedado todo en nada con el tsunami financiero de la crisis económica. Hace unos días se anunciaba la puesta en circulación de mercado de todos los jugadores del Donetsk ucraniano, tercer clasificado en la actualidad, parece ser que debido a unos problemas de salud del propietario del equipo, que le impedían seguir haciéndose cargo del mismo. Hoy incluso aparecen informaciones que podrían anunciar la desaparición definitiva de la entidad. Este club parecía haber cogido el relevo de las dos organizaciones dominantes en los últimos años, Kiev y Azovmash, actualmente cuarto y décimo respectivamente de la liga ucraniana y eliminados ambos de las competiciones europeas en las que han participado esta temporada. Hace apenas unos meses estos clubes nadaban supuestamente en una abundancia económica que les permitía fichar a jugadores de cierto nivel europeo.
En esta liga ACB, a diferencia del resto de competiciones de baloncesto de élite, todos los equipos creen, una vez el balón está en juego, que pueden ganar a cualquiera. En algunas ocasiones se consigue, aunque las diferencias reales sean abismales. Ya ha habido varios ejemplos esta temporada. En otras, te quedas muy cerca de conseguirlo. Al final se te acaba la gasolina cuando estas luchando cuerpo a cuerpo en la recta de meta. El desgaste de un esfuerzo superior con menos elementos a los que recurrir, el destello de talento de un jugador rival, ese rebote al que no puedes llegar, un tiro libre fallado en el peor de los momentos,… Cualquier detalle en un final igualado acaba dejándote donde estabas.
Se quejaba
No creo que en un equipo profesional, para conseguir un nivel alto de exigencia, de trabajo diario, de máximo esfuerzo y concentración en los partidos, sea necesario instaurar un estado policial de sumisión de los jugadores hacia la autoridad inviolable del entrenador. A pesar de lo que todos nos juguemos y de lo importantes que sean los objetivos por los que luchamos, la disciplina, la autoexigencia, el compromiso o la simple frialdad del cumplimiento profesional no se transmiten más o mejor gritando más o mejor, castigando, sancionando, amenazando, manteniendo un ambiente de tensión máxima permanente. Si tengo esta opinión respecto a cualquier grupo o deportista individual de alta competición, qué decir de lo que debería ser el deporte de formación, el entrenamiento de niños y jóvenes.
Tan verdad es que la ACB es una gran liga, que exige a todos los equipos mantener un nivel alto de atención semanal y de competitividad y exigencia diarias, que cualquiera puede ganar a los mejores, como lo es también que existen grandes diferencias, quizás cada año mayores, entre los equipos que juegan por ganar el último partido del “curso baloncestístico 2009/2010” y el resto. La gran diferencia respecto a las demás competiciones europeas, dominadas en muchos casos por un sólo equipo, viene marcada por la necesidad que tienen los mejores de emplearse en cada jornada lo más cerca posible de su rendimiento óptimo, porque aquí nadie regala nada. No creo que ningún equipo, fundamentalmente en los partidos que disputa como local, no piense que haciendo un buen trabajo pueda ser capaz de batir a equipos tan aparentemente inabarcables como el Barcelona, el Caja Laboral, el Real Madrid o el Unicaja. Pero las distancias siguen estando ahí, en muchos aspectos importantes. Los más evidentes, los recursos económicos y de estructura, la calidad y amplitud de las plantillas, están a la vista de todo el mundo. Hay otro punto desequilibrante que, sin estar en primera plana, me parece incluso más determinante:
Siete días han bastado. Un comienzo que empieza a ser seña de identidad de un calendario condicionado por el resto de calendarios del mundo mundial, con tres jornadas ACB repartidas en siete días frenéticos. No se te ocurra coger la gripe, ni torcerte un tobillo, ni caerte de la cama, que dejas a tu equipo en paños menores y empezar 0-3 es para unos cuantos sinónimo de crisis. Otra más. Como si no tuviéramos bastante con la otra, con la de todos, o de casi todos, que siempre los hay que da igual que caigan chuzos de punta. Siete días y quién se acuerda ya de las «clasificaciones de pretemporada».