Yo esperaba ver un torneo de jóvenes, unos partidos entre chicos de 17 años, pero lo que he visto no se diferencia mucho de lo que sucede en la liga de verano de Las Vegas o de lo que se puede ver en un partido ACB. Todo se parece demasiado al baloncesto profesional, fuera y dentro de la pista. Desde el aspecto de los jugadores, con un variado surtido de cascos multicolor, y su manera de comportarse, hasta la forma de jugar de los equipos, a cómo se desarrolla el partido. Y todo con la música de la Euroliga de fondo.
Solo describo lo que he visto.
Un equipo que gana anotando solo 62 puntos.
Los dos equipos en zona durante muchos minutos, en los momentos importantes del partido. Apenas un contrataque finalizado por cuarto. Más opciones de correr abortadas con una falta que defendidas o ejecutadas con la energía necesaria para ser consideradas como un contrataque.
Mucha más presencia del físico y de la táctica, por encima del talento, que también lo había, aunque estaba maniatado.
Juego de ataque basado casi exclusivamente en sistemas rígidos, con muy poca iniciativa para los jugadores. Leer más
Uno de los temas candentes de la actualidad política es el de la financiación autonómica. Sentados a la mesa de negociación, que no sé si será redonda, los presidentes autonómicos parecen transformarse en caballeros feudales a los que sólo les interesa defender todo lo que beneficie a su propio territorio y atacar todo lo que digan los demás. Es una de las únicas ocasiones en las que puedes ver que el presidente de una comunidad autónoma vaya en contra de lo que imponga el mismísimo gobierno del país, aun siendo del mismo partido político. Tal vez sea porque no destacan otro tipo de declaraciones, pero cuesta escuchar unas palabras en las que uno de ellos esté dispuesto a algún tipo de sacrificio para salvaguardar el bien común de todas las comunidades.
En noviembre de 2010, en el articulo
Este verano que acaba de irse, como todos, hemos asistido a través de los medios de comunicación a numerosos eventos deportivos. En algunas imágenes que he podido ver por televisión me han llamado la atención algunos detalles que me traen de nuevo a estas líneas.
Si en el anterior artículo descubría la existencia de misteriosos campos magnéticos que provocan la irremediable atracción de algunos defensores, los malos, hacia el cuerpo del contrario que les bloquea, tengo ahora que destapar la sospecha que me corroe desde hace ya mucho tiempo: hay también otros triángulos, otros agujeros ( no sé de que color) que atraen a muchos jugadores. Estas zonas no se definen ni se expanden por el espacio que les rodea, están en la superficie de juego. No importa el material, madera, cemento o goma verde sintética, ni la antigüedad de la instalación. Ahí están y ahí caen una y otra vez sin remedio los jugadores, y no sólo por su culpa.
Puede haber diferentes explicaciones para valorar a jugadores que tienen problemas para defender situaciones de bloqueo. Os propongo, según mi opinión, algunas opciones:
¡Pero defiende, hombre! ¡Que te he dicho que no tires! ¡Defensaaaa! ¡Vaya pase! … Estos y otros muchos pueden ser mensajes habituales que los entrenadores damos a nuestros jugadores en equipos de formación durante un partido. Normalmente son frases que llegan a los oídos de los chicos y chicas después de haber cometido un error y lo más probable es que se produzcan además cuando el resultado en el marcador no es precisamente favorable. En todos esos casos los mensajes son demasiado generales, suelen tener una carga negativa y pueden acompañarse de una actitud un poco agresiva por parte del entrenador en la manera de decirlo.
Apenas llevamos un mes de competición en la Liga Endesa, con un arranque más desahogado que el de anteriores ediciones, sin partidos entre semana ni la necesidad de disputar 8 jornadas en el primer mes, y ya empezamos a ver equipos arrastrados por la tendencia que les han marcado los resultados conseguidos en el inicio, unos con una sonrisa de oreja a oreja, hablando ya de la Copa del Rey, y otros con la tensión a flor de piel, cuestionando «la validez del proyecto» instalados para unas cuantas semanas en la frontera de las posiciones de descenso. A excepción de unos pocos equipos, cada vez menos, a los que les da lo mismo, todos los demás son conscientes de lo que puede marcar el inicio de la competición. Conseguir una buena serie de victorias en las 7 u 8 primeras jornadas o, por el contrario, enlazar varias derrotas consecutivas puede determinar el camino que vas a tener que transitar en el resto del curso baloncestístico. Puede haber motivos demostrables que provoquen los resultados en un sentido o en otro o puedo confirmar por mi experiencia que hay ocasiones en que los primeros resultados vienen y te abrazan o te machacan sin que hayas hecho gran cosa ni para una cosa ni para la otra (¿podrían ser una demostración de este fenómeno los equipos de fútbol del Málaga y del Español de esta temporada?).
Tenía curiosidad por ver qué sucedía de interesante en esta primera jornada, sobre todo en lo que se refiere a la anotación de los equipos y a la incidencia del supuesto objetivo del arbitraje hacia la «limpieza del juego». Los resultados de este inicio de la liga Endesa 12/13 no pueden ser más positivos en cuanto al primer aspecto, los puntos conseguidos. La propia web de la liga destaca que se ha alcanzado la mejor anotación de las ultimas 5 temporadas y que se ha mejorado respecto a la pasada ¡nada menos que en casi 8 puntos de media por partido!, pues se ha pasado de los 70’9 puntos de la temporada 2011/12 a los 78’7 de la actual.
El pasado domingo fui a ver un partido de cadete femenino. En el descanso, al pasar los árbitros por mi lado camino del vestuario, se pararon un minuto a saludarme. «¿Qué, cómo vais?, les pregunté. Hombre, me contestaron, está siendo un partido duro, hay muchas faltas. Si lo pitáramos todo, nos quedamos solos. No es fácil controlar el partido. Tenemos que ir regulando…».