No sé porqué, para ponerle nombre a este articulo, me ha venido a la cabeza inmediatamente el titulo de una canción de un grupo legendario de rock, Don’t kill the whale (No matéis a la ballena) de Yes. Una canción con mensaje ecológico, que, por cierto, no nos vendría nada mal aplicar al momento que vivimos actualmente en el baloncesto mundial.
No sucede en el deporte profesional nada distinto a lo que está pasando en el resto de ámbitos de nuestra vida. Es una cuestión de prioridades, de quién aplica esas prioridades y en beneficio de quién. Todo se mueve en una confrontación de intereses para ver quién es capaz de mantener o ampliar su territorio, sin que parezca importar la tierra que pisan los unos y los otros, que en definitiva es la que nos permite a todos mantenernos en pie.
Los jugadores de la NBA caen como moscas. El último, de momento, ha sido Baron Davis. Un año de baja tras dislocarse la rótula, una lesión que para un jugador de su edad puede significar poner el punto final a su carrera. No se recuerda una plaga de lesiones graves tan importante como la de esta concentrada temporada. Están por delante los contratos de los sponsors, los derechos de televisión, la venta de entradas, los grandes compromisos publicitarios. Pero, ¿qué pasará con todo eso si se cargan a los jugadores? Es deprimente ver el nivel de algunos partidos de la regular season, pero ¿cómo pueden aguantar los equipos tanta concentración de partidos con los viajes correspondientes? ¿Es posible preparar y jugar a algo con ese ritmo de competición? Leer más
Otra de las ideas que se han desarrollado en medio del debate sobre la necesidad de cambios para mejorar nuestro baloncesto es la reducción de los tiempos muertos.
Dentro del debate que se mueve estos últimos meses respecto a la disminución de las medias de anotación en la liga Endesa, uno de los conceptos que se están comentando más se refiere a un posible cambio en la manera de sancionar los pasos. No deja de ser curioso que, después de la indignación generalizada que provocó la relajación interpretativa de los árbitros en la final de la Olimpiada de Pekín hacia «la agilidad» que demostraban los jugadores NBA para andar antes de poner el balón en el suelo y sacar ventaja de ello, no deja de ser curioso decía que ahora propongamos que ese debe ser «el camino» (nunca mejor dicho) para «agilizar también a los nuestros» y que el juego se active, para que las defensas estén en desventaja con la iniciativa del ataque.
Viendo partidos de niños o jóvenes te encuentras a muchos entrenadores que se comportan igual que lo hacen los entrenadores profesionales. Mucha pizarra y mucha bronca, pocas correcciones, poco estimulo positivo, demasiada dependencia del resultado, en definitiva, mala orientación para cumplir con el objetivo de formar, de orientar, de apoyar, de provocar la reflexión, de estar concentrados en todos los aspectos que deberían ser los importantes.
CajaLaboral-Lagun Aro.
En mi recorrido habitual de los fines de semana viendo partidos de formación (mini, infantil y cadete), me gusta sobre todo observar el comportamiento de los entrenadores y los árbitros en las diferentes situaciones de juego y en su relación entre ellos y hacia los jugadores. Un pensamiento me surge después de lo visto estos últimos días: ¿Qué sucede si un entrenador grita constantemente y fuera de tono a un árbitro? ¿Qué sucedería si hiciese lo mismo a los auxiliares de mesa? ¿Y si estuviese increpando de manera desagradable e intimidatoria al entrenador del otro equipo? ¿Se sancionaría a un entrenador que gritase de manera despectiva y desconsiderada a las jugadoras del equipo rival? Creo que todos estamos de acuerdo en lo que sucedería en todos esos casos, porque es una actitud que no se debe permitir nunca y menos si sucede en partidos de baloncesto de formación.
Esta noche la disputa de un «clásico» en la Copa del Rey de fútbol vuelve a «paralizar el país». Puede ser un buen día para comentar y proponer un cambio de dirección. En el constante proceso de reflexión que el baloncesto acostumbra plantearse para enfocar el camino de su mejora y evolución como deporte, estamos inmersos actualmente en una tendencia hacia el cambio del sistema de competición de la Liga Endesa, también en un debate sobre qué hacer para poder incrementar la capacidad anotadora de los equipos, que si los pasos, que si las faltas,… El argumento que justifica los posibles cambios es conseguir ampliar la atención de los aficionados y el dato que todo lo mide son las audiencias televisivas.
Me he traído buenas sensaciones del Campeonato de España de Selecciones Autonómicas de Valladolid. Sin dejar de lado los aspectos mejorables a nivel técnico que he observado, sobre todo por parte de árbitros y entrenadores, vuelvo especialmente satisfecho por las actitudes de todos. No he apreciado ni posiciones de imposición de autoridad por parte de los árbitros, ni protestas fuera de lugar, ni excesiva presión negativa hacia los jugadores por parte de los entrenadores. Insisto en lo importante que es en estos torneos de formación que árbitros y entrenadores, además de competir por ascender de categoría o por conseguir una medalla, sean conscientes de la labor formativa que deben cumplir hacia los chicos y chicas que han puesto tanto esfuerzo e ilusión para hacerlo lo mejor posible en un campeonato de estas características. Ambos protagonistas son los responsables de crear las condiciones idóneas para que los jugadores sigan aprendiendo al tiempo que compiten y se divierten, consiguiendo que en la medida de los posible, todos, los que ganan y los que no, se lleven el recuerdo de una experiencia inolvidable y enriquecedora.
Si en mi anterior articulo señalaba al nuevo y joven americano del Real Madrid,